RESTAURANTE POLLITENA

Redacción: Gemma Garbizu
Fotografía: Marian Etxebeste, Jon Goda
Dirección y coordinación: Laura Manjarrés
Edición y postproducción: Filtro Creativo

Si paseas por la calle San Jerónimo de la parte vieja donostiarra, en el portal número tres puedes ver un letrero de bronce muy especial donde cada día se aloja el menú de un restaurante con una bonita historia. El letrero está tallado por el artesano de Rentería Alex Mendizábal, y la historia familiar de los actuales propietarios acaba de cumplir veinticinco años, estando impregnada de grandes dosis de cariño aplicado a sus fogones.

Nos referimos al restaurante Pollitena, ubicado en C/ San Jerónimo, 3. Allí vamos a conocer a Izaskun Otaño, quien lo regenta desde hace ya algunos años, junto a un gran equipo de personas que con su buen saber hacer han conseguido que este restaurante se mantenga como todo un referente en cocina tradicional de máxima calidad a un precio realmente competitivo.

Pollitena es un restaurante muy acogedor en el que te sientes como si estuvieses en tu propia casa. Tiene el mismo concepto gastronómico de cocina tradicional con una excelente materia prima con el que reabrieron sus puertas una víspera de la virgen hace ya más de un cuarto de siglo. Y es que si algo es realmente bueno y sigue gustando tanto, no hay ninguna necesidad de cambiarlo…

Si nos remontamos al verdadero inicio del restaurante debemos irnos hasta 1895, cuando fue fundado por Miguel Aguirre. Luego pasó a otros propietarios y en 1994 Itziar Makazaga, la madre de Izaskun, y su marido, Guillermo Aldalur, lo compraron para darle una nueva vida; realizaron una importante obra y lograron un ambiente de lo más acogedor y familiar a donde acudían muchas personas que comían allí casi a diario.

Tal como se conoce el actual Pollitena, sus puertas se reabrieron una víspera de la virgen de hace ya veinticinco años. Itziar recuerda que se compró un vestido nuevo para la ocasión y pasó un calor insoportable ya que el restaurante se llenó por completo y no daban abasto. Con ellos comenzó el cocinero, Mikel Otegi, y también contaron con Ana como camarera, una mujer de “categoría” que les ayudó muchísimo.

Itziar Makagaza siempre ha sido una trabajadora incansable. Por aquel entonces ella era “la chica del carro” y todos los días acudía al mercado de La Bretxa a por la verdura y la fruta para el restaurante. Por su parte Guillermo, su marido, iba a las cinco de la mañana a Pasajes San Pedro para traer el mejor pescado fresco.

Actualmente es Izaskun Otaño, la hija de Itziar Makazaga, la que lleva las riendas del Pollitena. Izaskun es hija de Vicente Otaño, hermano del conocido ciclista, y ha heredado toda la energía de su ama. Ahora ella es “la chica del carro”, y todos los días trae una variedad de productos locales para elaborar los menús del restaurante.

En este comedor se puede degustar platos de siempre como la ensalada mixta, la sopa de pescado, las legumbres o el puré de verduras; todo hecho con mucho mimo y con los únicos aditivos del cariño y la experiencia. Entre sus grandes especialidades se encuentra el bacalao, la merluza Pollitena, los pimientos rellenos de txangurro o el solomillo hojaldre con salsa de foie, que han recibido los mejores elogios por parte de sus clientes.

El restaurante Pollitena abre toda la semana excepto el martes, miércoles, y domingo por la noche, y siempre ofrece tanto el menú de día como el de degustación y el servicio a la carta. Todos tienen una inmejorable relación calidad precio y el menú degustación es exquisito. Sus platos no se han modificado desde hace veinticinco años; si los cambiaran más de un comensal pondría el grito en el cielo debido al éxito que tienen.

En Pollitena se preocupan mucho por brindar un servicio muy cercano y familiar. Ofrecen la posibilidad de adaptar los menús a aquellas personas que por diferentes circunstancias lo requieren al tener intolerancia a algunos ingredientes, bien sean celíacas o con algún tipo de alergia.

Todos los postres de Pollitena son caseros: la Pantxineta, la tarta de manzana, el arroz con leche, la tarta de queso, los petisús, las manzanas asadas o el biscuit de almendras. Y sin olvidarnos del flan de huevo; muchas personas piensan que es el mejor que se puede comer en esta ciudad.

La trayectoria del Pollitena ha contado con grandes profesionales de la cocina como Mikel Otegi, que abrió el restaurante con Itziar y su marido, y  Tomas Santacana que estuvo con ellos trece años hasta que falleció dejando una gran huella. Actualmente Izaskun Otaño cuenta con un  gran equipo al que está muy agradecida por su gran apoyo. Ellos son Javi Zugasti, el jefe de cocina, junto con sus ayudantes Esther y Carol, y también están Patricia y Yoana atendiendo el comedor. Así mismo, quiere transmitir su agradecimiento a todas las personas que han trabajado en este restaurante a lo largo de estos años  así como como a todos los clientes que han confiado en ellos.

Izaskun Otaño tiene gran parte de su corazón puesto en este restaurante donde comenzó a trabajar hace diecisiete años. Le gusta mucho su trabajo, aunque reconoce que es muy sacrificado; tiene dos hijos y a veces resulta complicado compaginarlo con su vida familiar, pero afortunadamente tiene el apoyo y la ayuda de su marido.

A lo largo de estos años, son muchos los clientes que han vivido bonitas historias en el Pollitena, y se han creado vínculos que han traspasado lo puramente gastronómico. Son muchas las personas que siguen viniendo a este comedor muchos años después y recuerdan que ellos mismos celebraron aquí acontecimientos tan señalados como su comunión. Y muchos otros que al pasear por esta calle se detienen en ese letrero de bronce con el menú expuesto recordando viejos tiempos.

Han pasado veinticinco años y el escenario de la gastronomía donostiarra ha cambiado completamente. Muchos restaurantes abren sus puertas… otros cierran… otros cambian… Pero el hecho de que después de varias décadas el Pollitena siga contando con tantos adeptos, dice mucho de lo que puedes disfrutar si subes sus escaleras y vas a conocerlo ¡¡No te lo pierdas!!

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