CXC, JOYAS Y ACCESORIOS

Hoy vamos a descubrir un espacio donde la imaginación en estado puro fluye en cada rincón. Es la nueva tienda de la firma de joyas CXC, una marca que está dando mucho que hablar por la creatividad sin límites que viene desarrollando dentro del mundo del diseño.

Su creadora, Concha Díaz del Río, es una mujer llena de fuerza que estoy segura de que ya debía ser imaginativa cuando estaba en la cuna. Basta conocerla un poco para darte cuenta de que su mente no puede parar de idear cosas; nunca se ha detenido en sus procesos creativos y creo que no se detendrá nunca; el ingenio le viene marcado en su ADN.

Hace un mes esta firma abrió las puertas de una nueva tienda en Plaza Gipuzkoa 7. Nada más entrar, vas descubriendo todo un universo de sensaciones que no dejan de sorprenderte. Sus piezas de joyería se muestran como esencias en preciosos frascos de cristal, transportándonos al mundo de las droguerías de antaño o el universo de los perfumistas. Sus paredes son escenario de creativos collages de Concha Díaz del Río. Es una atmósfera donde la creatividad invade cada rincón y donde hay un hueco de honor para la colaboración con otros artistas como Alfredo Velasco.

Las piezas de CXC no son joyas porque lleven piedras preciosas ni oro macizo, no es el caso. Son joyas por el rico lenguaje de exclusividad que expresan, pensado para una mujer que quiere reafirmarse con accesorios y joyas de gran belleza para realzar su única y singular forma de ser. ¿Entramos?

Colaboradores: Alaitz Cascante Estilistas

Entrevista: Gemma Garbizu
Fotógrafa: Marian Etxebeste
Videógrafo: Jon Borrego
Coordinación: Laura Manjarrés
Edición y postproducción: Filtro Creativo

CXC

Dime Concha, ¿tú siempre has sido un torbellino creativo? Porque tengo entendido que querías ser bióloga marina…

Desde niña he tenido inquietud por crear cosas nuevas. Yo vivía en Ferrol y desde pequeña me gustaba subirme a los árboles con los chicos; también me encantaban los animales. Pero a los catorce años nos fuimos a vivir a Madrid y empecé a salir más con niñas; nosotros éramos nueve hermanos y no andábamos sobrados de dinero ni mucho menos, pero tenía que vestirme mona para no desentonar mucho en mi círculo de amigas; algo tenía que hacer…

Me imagino que ante la necesidad diste rienda suelta a tu vena más creativa…

Comencé a frecuentar el rastro en busca de cosas originales y telas baratas, y con ayuda de una modista me diseñaba y hacía mi propia ropa. Compraba pantalones que customizaba, cinturones a los que añadía tiradores de cajones, y collares a los que les ponía todo lo que me encontraba… ¡hasta rodamientos! Cogía todo lo que me podía servir y creaba cosas muy diversas. La gente empezó a pedírmelos, así que empecé a vender a personas que conocía y con el tiempo a tiendas conocidas de Madrid como Doble Aa, Ararat o Piú; les vendía los cinturones, chalecos de cuero, correas de reloj, etc. que realizaba en el trastero de mi casa.

Así que les invadiste a tus padres el trastero…

Eso fue después (Concha sonríe divertida), al principio los hacía en la cocina. Aún recuerdo los martillazos que daba a los cinturones para hacer diseños tipo marroquí; ponía los remaches a mano y pulía monedas, pero éramos muchos en casa y yo armaba mucho ruido. Por eso llegó un momento que mi padre dijo “esto ya no puede ser,” y me mandaron al trastero. Lo que no se podían imaginar es que les tiraría prácticamente todo lo que había allí para instalar mi taller… les hice la mudanza del trastero sin permiso (risas).

¿Ese fue el inicio de la primera marca que creaste, Acherón?

Así es, fue en 1980. Recuerdo que mis cinturones los vendían en las tiendas a siete mil pesetas y las camisas a nueve mil (alrededor de 42 y 53 euros respectivamente), que era una barbaridad. Salieron en un montón de revistas, pero me fabricaron algunas partidas mal y decidí que no podía abarcar tanto, así que decidí centrarme en los cinturones

Aunque eres autodidacta, también te has formado a nivel de estudios, porque estudiaste diseño de moda.

Así es, muchos amigos me decían: “con la capacidad que tienes de crear tendrías que formarte en diseño”. Me dieron una beca para estudiar diseño de moda en IADE, pero en aquella época la moda no tenía ni mucho menos la proyección que tiene ahora, yo fui la segunda promoción. Aprendí los fundamentos del diseño y esto me sirvió mucho; recuerdo que me dejaron poner en el mismo centro una vitrina con las piezas que diseñaba.

Cinturones, bolsos, botas, guantes, lámparas, collages… ¿Hay algo que no has diseñado Concha?

Hombre muchas cosas, pero sí es verdad que he hecho diseños muy diferentes. Me asocié con una compañía muy fuerte que además de distribuir mi marca Acherón a un nivel ya muy importante, diseñábamos y producíamos para compañías como Zara, Mango, El Corte Inglés, Desigual… Pero me daba cuenta de que necesitaba cambiar de aires; necesitaba desarrollar una firma diferente con una imagen de marca fuerte. Y una idea empezó a rondarme en la cabeza: quería hacer una marca donde solo hubiera cincuenta unidades de cada pieza.

No me digas más: de ahí viene el conocido nombre de la firma que fundaste y de la que fuiste directora creativa “Uno de 50”.

Yo solía reunir en mi local a muchos amigos, y un día les dije que quería poner nombre a una nueva marca que iba a desarrollar. Hicimos un brainstorming y un gran amigo mío, Fernando Díaz Cañas, me propuso ese nombre. Cuando comenzamos con “Uno de 50”, además de hacer bisutería, hice ceniceros, marca páginas y algún artículo de regalo como llaveros. Por supuesto que luego esta marca evolucionó mucho y se hacían muchísimas más unidades que cincuenta, no obstante quise seguir manteniendo esa idea de producir solo cincuenta unidades de algunos elementos que creaba, como por ejemplo mis collages cuyas series numeraba.

Pero hubo un momento en que te desmarcaste de esta firma y decides seguir tu propio camino.

Así es. En el año 2000 vendí la firma porque yo quería llevar la parte creativa pero no la empresarial. Y seguí trabajando en la firma como directora creativa hasta el 2011, pero no estaba muy conforme con los nuevos pasos de la marca; a mi entender se estaba siguiendo un criterio excesivamente comercial. Yo me sentía bastante limitada a la hora de tener libertad para diseñar y experimentar en nuevos acabados, materiales y técnicas, así que decidí seguir mi propio camino.

Tu superación no solo ha sido empresarial, Concha; también ha sido personal… porque has superado una dura enfermedad.

Sí, en el 2015 me quedé en silla de ruedas sin poder mover nada, ni siquiera las pestañas. Estuve mes y medio en la UVI y cogí muchas infecciones. Afortunadamente a base de mucha rehabilitación y de mi empeño por salir de esa situación me pude ir recuperando bastante bien. Enseguida volví a caminar, pero la mano me costó mucho más aunque ya estoy prácticamente recuperada. Yo soy una persona muy activa y no podía quedarme quieta en la cama; ya en esa época estaba empezando a idear lo que sería mi siguiente proyecto…

Eres una gran luchadora, sin duda, y hace tres años creas CXC; tu proyecto más…. ¿esencial?

La firma de joyería CXC es un concepto diferente a todo lo que he realizado hasta ahora, pero a su vez tiene muchos matices de todo lo que he ido creando. Considero que este proyecto se ha nutrido de lo mejor que he ido atesorando a lo largo de mi trayectoria como creativa, he eliminado todo lo superfluo quedándome con lo “esencial” , y por eso las joyas se presentan en frascos de cristal como si fuesen el más exquisito de los perfumes. Los diseños de joyería CXC son piezas en esencia, diseño puro que encierra un estilo con fuerte personalidad. Son piezas muy depuradas, sin montajes, y pueden llegar a ser de lo más minimal pero a su vez de lo más rotundas.

En la web de CXC se puede leer; “que sea tu favorita, la más especial para ti”. Y sin duda son piezas con una creatividad desbordante para una mujer con estilo propio y mucha personalidad.

Las piezas CXC son maravillosas… pero los espacios que las envuelven te transportan a un mundo de ensueño. Desde luego Concha tu creatividad no tiene límites.

Detrás de CXC tengo a un equipo maravilloso sin el cual todo esto no podría existir, personas como Natalia Pubul que hace posible la buena marcha que está teniendo esta firma, Alfredo Velasco, un artista con mayúsculas que me ayuda en la puesta en escena de las tiendas CXC, Natalia Odene, una fotógrafa que refleja a la perfección el ADN de la firma en nuestras redes, y nuestro gran equipo de modelistas. Nuestras tiendas son espacios muy cuidados que pretenden realizar una alegoría a las antiguas droguerías y a ese mundo de los perfumistas que guardan sus esencias en frascos de cristal; porque el diseño en esencia es lo que define a una joya CXC.

Entrar en una tienda CXC es recorrer una atmósfera donde la creatividad más sugerente se respira en cada rincón. Desde el propio mostrador que ya es imaginación pura; en él puedes ver, suspendida por una correa de cuero, una réplica gigante de una de sus pulseras, hasta la forma tan elegante con la que se presentan las piezas en pequeños frascos de esencias… todo está cuidado con máximo detalle para ofrecer al visitante una intensa experiencia sensorial.

En las tiendas CXC también hay mucho arte. A lo largo de toda una pared se pueden observar diferentes collages cargados de significado que Concha ha ido creando con el tiempo. Está el primer collage que ideó con veinte años así como lámparas y otros elementos realizados con verdadero ingenio que definen mucho su vena creativa. En la tienda también hay otras piezas realmente especiales de Alfredo Velasco; ¡no me extraña que formen un gran equipo!

La tienda de San Sebastián es la segunda que tenéis a nivel nacional, hace unos meses abristeis la primera en Madrid.

Así es, la tienda de Madrid se encuentra en el número 27 de la calle Augusto Figueroa en el barrio de Chueca. Nuestro objetivo a medio plazo es abrir otras tiendas en diferentes ciudades de España, todas con el mismo concepto de decoración para dotar a las piezas CXC de una puesta en escena que refleje su propia personalidad.

Los diseños CXC muestran un nivel de diseño y acabado realmente sobresaliente, háblame de los materiales que utilizáis.

Nuestras piezas de joyería están confeccionadas de forma artesanal y cien por cien en España. Combinan distintos materiales como el latón con baños de oro y plata, la piel de curtición vegetal, e incluso el cristal de Murano o Swarovski forman parte de algunas piezas. Son materiales que elijo en función del diseño. Las pieles se fabrican especialmente para nosotros en un grosor y un color especial y los diseños en piel tienen los cantos matados, lujados y teñidos a mano para conferirle ese aire particular que nos diferencia de los demás.

La piel forma una parte muy importante del estilo CXC, ¿forma una parte muy importante de ti como diseñadora?

Imagínate, desde los catorce años ya tenía una atracción especial por las pieles, he diseñado una infinidad de cinturones de cuero a lo largo de mi vida, sin duda puedo decir que las siento.

¿En qué se inspira Concha Díaz del Río?

Ufff, acabaríamos antes si te digo en qué no lo hago. A mí un simple paseo por Madrid recogiendo alguna tuerca que veo por el suelo me inspira, y cada pieza que diseño ya me inspira para hacer la siguiente. Desde pequeña he sentido debilidad por las ferreterías donde encontraba de todo para mis diseños; mi padre siempre me decía: hija… ¿tú en qué ferretería te vistes? Ahora ya no me ciño al mundo de las ferreterías, he abierto mucho el campo (risas). También está muy presente en las colecciones el mundo ecuestre y naval, porque mi padre era oficial de la Armada.

Pegado a la casa de Concha Díaz del Río, se encuentra el taller de CXC, donde cada día diferentes profesionales del modelismo, el diseño gráfico y la proyección empresarial forman una gran familia que sigue desarrollando el gran sueño de esta profesional, cuyo ingenio creativo no tiene barreras. Es curioso ver una de las piezas originales que salen de ese taller; está tan bien acabada que no podrías distinguir si es el master o una de las piezas ya fabricadas a posteriori.

¿También tenéis al sector masculino como cliente?

La mayoría de las piezas CXC son bastante unisex y algunas están pensadas también para el público masculino. A nuestros clientes les encanta por ejemplo nuestra pulsera de nudos.

¿Son colecciones muy extensas?

Son colecciones variadas pero yo no diría que extensas. Seleccionamos mucho los diseños que terminan convirtiéndose en una joya CXC. Hasta ahora hacíamos dos colecciones al año y vamos a pasar a realizar cuatro. Vamos a incorporar algún artículo nuevo de marroquinería y seguimos apostando mucho por los baños de oro, realizando baños de gran calidad que te pueden durar muchos años.

Dime Natalia, vuestras colecciones además de en las tienda se venden online y a través de canales multimarca.

Así es, contamos con unos setenta puntos de venta en el mercado francés y unos setenta en USA, y estamos presentes también en Taiwán y Portugal, además de estar en plena negociación con un distribuidor para Rusia. Tenemos idea de abrir alguna tienda propia a nivel internacional y en el próximo año franquicias. En cuanto a la web por ahora tiene venta en España y Portugal, y en esta plataforma además de las colecciones que se venden, los clientes en breve podrán realizar ciertos pedidos especiales de algunas piezas en concreto.

Nos despedimos de Concha y de Natalia con la sensación de que nos quedan muchas cosas por saber, pero deben emprender viaje de nuevo a Madrid. Son mujeres incansables y muy ilusionadas. Porque cuando creas un proyecto con tanto cariño, ilusión y aplomo, y cuando lo que lo sustenta es una creatividad tan sugerente como la de CXC, no existen fronteras que no puedan sobrepasarse.

¡¡Ha sido un inmenso placer conoceros!!

¡Hasta la siguiente publicación! ¡Estad atentos!

¡Nos vemos!

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