JULIAN IANTZI, EL CONQUISTADOR DE LA TELEVISIÓN

En la televisión ha conquistado varios mundos… Seguro que en la vida real ha conquistado a muchísimas personas y ¡¡desde luego que a Muselines!! Porque Julian Iantzi es ese torbellino de simpatía espontánea al que cuesta seguir… ¿Su cabeza pensará tan rápido como habla? ¡Sin duda!

Ese niño que nació en la ciudad estadounidense de Dixon y que ayudaba a su padre a controlar los regadíos de un rancho californiano -es salsero por naturaleza- es hoy un hombre de cincuenta y tres años al que el dicho “solo se vive una vez” no le sirve. Porque para Julian solo se muere una vez pero hay que vivir todos los días… y él siempre intenta hacerlo divirtiéndose; también por supuesto en su trabajo.

Hace un día espectacular y nos dirigimos a su casa en la localidad francesa de Behobie ¡Se respira tanto sosiego! Y Julian nos recibe como es su forma natural de ser, campechano a más no poder; estamos impacientes por comenzar a descubrirle…

Y cómo no, empezamos por el principio, por una preciosa historia de diáspora vasca. Una historia tan entrañable como la de muchos vascos que fueron a “conquistar mundo” con una mano delante y otra detrás… pero con los bolsillos llenos de ilusión en busca de un futuro mejor. ¡Vamos a conocerle!

Entrevista: Gemma Garbizu
Fotógrafa: Marian Etxebeste
Videógrafo: Jon Goda
Coordinación: Laura Manjarrés
Edición y postproducción: Filtro Creativo

JULIAN IANTZI

Navarro de Lesaka pero nacido en California… ¡cuéntanos!

La historia de mi familia es una de tantas historias de esa gente que, siendo muy joven en tiempos de dictadura, tuvo que marcharse para buscarse la vida. Mi padre, Ángel, tenía cinco hermanos y uno de ellos, mi tío Josetxo, se había ido a trabajar a California como pastor. En sus cartas mi tío les contaba que comía cordero a todo trapo y que ganaba muchísimo más de lo que se ganaba aquí, y eso a mi padre le daba mucha envidia. Pensó que él también podía seguir sus pasos.

Me imagino que los comienzos de tu Aita en América serian duros…

Sí lo fueron… aunque la verdad es que mi padre se fue con la idea de estar unos cuantos años y se quedó veintitrés. Como ejemplo de conquistadores, pienso en personas como ellos, que nunca habían salido del caserío, que no sabían hablar otro idioma que no fuera el suyo pero que se iban a la aventura en busca de un porvenir con toda la ilusión del mundo.

¡¡La llegada de tu padre a esas tierras la recordaréis toda la vida!!

¡Desde luego! Al pobre hombre le dijeron que una vez llegara al aeropuerto no se moviera de allí porque le irían a buscar. Pero hubo una equivocación y su espera duró tres días con sus tres noches. Las comunicaciones no eran como ahora… y ahí estuvo mi padre quieto parado sin moverse… ¡¡menudo comienzo!!

Pasados trece años, vino a Lesaka para casarse con tu madre y después regresaron juntos a California.

Mi Ama, Txelo, era una niña cuando conoció a mi padre. Debía ser muy guapa porque la llamaban “la Grace Kelly de Lesaka”. Una de esas veces que mi padre vino al pueblo la vio, y le dijo a mi abuelo: “guárdame a esta niña que la quiero para mí” ¡¡Y así fue!! Mantuvieron un largo noviazgo por correspondencia y mi madre no dudó en embarcarse con él a la aventura. En esa época mi padre dejó el pastoreo en el monte y pasó a cuidar un rancho californiano junto con mi madre ¡Mi ama flipaba con la lavadora, nunca había visto una!

Julian nos enseñó fotos de “txiki”, en las que le podemos ver feliz con sus padres en California, donde vivió hasta los siete años.

Y en ese escenario de plena naturaleza viviste feliz…

Me crié entre árboles tipo tarzanito (risas). Con los años nacieron mi hermana Laura y mi hermano Beñardo. Siempre me ha gustado mucho la naturaleza y los animales; eran “mis juguetes”. Un día tuve un buen susto y casi no lo cuento…

¡No me digas!, ¿qué te ocurrió?

Solía estar mucho con las ovejas y un buen día una de ellas me empujó y me caí a una zanja donde había vertidos de basura. Me hice un buen tajo en las venas de la muñeca y menos mal que mi padre me encontró, porque si no me desangro. Me llevaron corriendo al hospital.

Toda la familia Iantzi Mitxelena posando en California antes de volver al País Vasco para continuar su vida en su tierra.

¡¡Menudo susto!! ¿Hasta qué edad estuviste en California?

Hasta los siete años. Mis hermanos ya empezaban a ser más mayores y mis aitas pensaron que si seguían más tiempo allí, ya echaríamos raíces en esas tierras y sería muy complicado regresar. Pero cuando regresaron la vida no fue fácil para ellos; tardaron dos años en encontrar trabajo. Justo cuando estaban pensando en regresar, mi padre, que no era de pedir favores, se lo comentó a un familiar y por medio de él encontró un trabajo en la fábrica de Lesaka. Trabajó varios años y después… ¡hizo dos veces las Américas!

¿Dos veces? Cómo es eso…

Cuando tenía cincuenta y cinco años y una salud física de hierro le dieron la jubilación con el 98% del salario. Ha tenido una vejez fantástica en la que ha disfrutado mucho de su tierra.

Y para ti, Julian, ¿fue duro volver?

Yo sabía hablar euskera e inglés, pero no tenía la más mínima idea de castellano; en el colegio lo pasé bastante mal. De hecho tuve que repetir un curso. De joven era una persona bastante tímida, nada que ver con mi forma de ser ahora.

¿Qué te hizo cambiar tanto?

Trabajé durante algún tiempo en una cantina en la zona francesa de Ibardin, y ese metro y medio de barra me cambió la vida. No tenía ni idea de hablar francés pero mi madre siempre me inculcó que había que afrontar la vida con paso firme y me obligó a ponerme las pilas aprendiendo francés. Ese trabajo me ayudó a superar mi timidez y a “perder el miedo”.

¿Cuándo te estrenaste en el mundo de la televisión?

A la edad de cristo (risas). Tenía treinta y tres años, pero antes de estar en la tele tuve otros trabajos: en una empresa de transportes, vendiendo seguros, en la fábrica de Lesaka, como animador sociocultural… Considero que el trabajo debe sumar, debe servirte para aprender cosas nuevas, y cuando sé que ya no voy a aprender más es el momento de cambiar.

Incluso quisiste ser bombero…

Así es. Yo tenía el sueño de ser bombero y aunque estudiar no es lo mío -que no me escuche mi hijo- decidí preparar la oposición en la Politécnica de Pamplona. Pero un cuñado mío estaba realizando un corto y quiso contar conmigo. Pensó que me desenvolvía bien y me animó a ir a un casting en Miramón para renovar la base de datos. Mi mujer también me animó y allí que fui. No lo debí hacer tan mal cuando de diez mil personas que se presentaron eligieron a doscientos.

Luego hiciste otro casting en la televisión navarra.

Allí conocí a Begoña Marañón y nunca olvidaré lo que me dijo porque me hizo mucha gracia: “tú eres un diamante bien bruto, pero se puede pulir”. Un tío mío, Luciano, solía decirme; “tú vas a acabar en Hollywood” y yo me lo tomaba a chufla ¡Pero mira por dónde… aunque no acabé en Hollywood acabé en Miramón! (risas).

Y llegó ese primer momento en el Canal 4 Navarra…

Fue en la “Guarida de Camille”, un programa en directo con Amaya Rey en el que hacía entrevistas por la calle. Begoña Marañón me decía: “cuando veas la luz roja diviértete y pásalo bien”… y es el consejo que sigo siempre.

Has trabajado para diferentes canales de televisión a lo largo de tu trayectoria…

Tras estar en Canal 4 Navarra he pasado por Cuatro, La Sexta, Antena 3 y las dos cadenas vascas. Comencé mi primer contacto televisivo con EiTB en “Esta es mi gente”. Me llamaron para ver si quería contar mis anécdotas y mis experiencias de vida y decidí ir. La directora del programa, María López, se fijó en mí y en esos momentos necesitaban un presentador para la gala de Miss Gipuzkoa ¡¡Yo por aquel entonces no sabía ni lo que era el backstage!! Pero de ahí fueron surgiendo diferentes oportunidades: Begia Gose, Basetxea, La Flecha Amarilla

Y llegó “El conquistador del fin del mundo” ¿Qué Reality te ha llenado más?

Difícil responderte porque en todas mis experiencias televisivas he aprendido mucho y me he divertido. Aprendes tanto de los concursantes…

Al Conquistador del Aconcagua también fuiste como concursante, ¿cómo fue la experiencia?

Yo soy muy deportista y entreno mucho todo el año. Cuando presento estos programas suelo pasar envidia de los concursantes. Pero nunca había hecho alta montaña y llegué a la cima muerto. ¡¡En diecisiete días adelgacé catorce kilos!!

Hablando de esfuerzos, alguna vez has comentado que las mujeres en muchos casos tienen más resistencia que los hombres…

Creo que la mujer en general tiene más tolerancia al dolor y al sacrificio, y necesita menos comida. Este año lo que han aguantado las chicas en el Conquistador del Fin del Mundo en República Dominicana, estando ocho días sin comer nada y compitiendo todos los días, ha sido digno de admiración.

Dinos Julian, ¿cómo te definirías?

Yo soy salsero por naturaleza pero también algo contradictorio, en el sentido de que también me gusta estar tranquilo en casa. Los que me conocen me suelen decir que transmito tranquilidad desde mi “culoinquietez” (risas). Me encanta hablar con la gente, compartir… Pero sí es cierto que nunca paro de hacer cosas.

Además de ir a la aventura y conducir el programa desde la localización de cada año, Julian Iantzi también presenta las galas del reallity en plató.

Mikel Pérez Artola, Oiartzuarra de 28 años y coach de crossfit, se proclamó ganador de la última edición de El Conquistador del Caribe. Julian Iantzi, como presentador de El Conquis, le entregó el cheque de 20.000€.

También eres una persona muy involucrada con la diversidad funcional.

Todos tienen derecho a vivir experiencias al máximo, incluso cuando tienen ciertas limitaciones. A muchas personas parece que se les acaba la vida cuando termina el asfalto porque para ellos es complicadísimo moverse por otros ámbitos, y es algo que deberíamos cambiar. Suelo organizar travesías por el monte y hace unos meses hicimos una en la que me empeñé que viniese alguien con alguna diversidad funcional. Fue muy reconfortante ver cómo disfrutaba, y ver cómo el resto de las personas que nos acompañaban se emocionaban con ello.

¿Te gusta cocinar? ¡¡Porque te vemos perfecto para Master Chef!!

¡¡Uyyy!! Pues me lo propusieron pero no me veía capaz. Me gusta salsear en la cocina y según mi mujer no lo hago mal (risas). Tengo una gran cocinera en la familia que es mi madre.

Y también has sido actor…

Bueno, bueno… He hecho una obra de teatro llamada “La última oportunidad”, y aunque me daba mucho respeto probar en este mundo fue una gran experiencia. Toño Pinto de Producciones Glu Glu me hizo un papel en el que me sentí muy cómodo, y junto con mi compañera Gurutze Beitia, gran persona y excepcional actriz, llenamos teatros.

También has hecho un programa de corazón… ¡Eres una caja de sorpresas!

Si hasta me cogieron como “chico de Ana Rosa” en su programa (risas). Me eligieron en el casting, pero finalmente decidieron coger a un periodista. Pero no cayó en saco roto, porque de ahí me llamaron para presentar con Maria Patiño y Jesús Mariñas el programa “Vaya par”. Aunque inicialmente estaba pensado como un formato de verano, como tuvimos mucho éxito de audiencia decidieron alargarlo. Pero no quise seguir ya que era un formato que no iba mucho conmigo , aunque la experiencia estuvo bien.

Este verano también te hemos visto en ETB 1 en Udak Dakarrena…

Así es, hemos viajado por diferentes pueblos vascos dando voz a sus gentes. Los invitados nos han estado contando cómo han estado viviendo el verano, cómo son sus tradiciones, su gastronomía…

¿Te quedan muchas cosas por experimentar, Julian?

En el mundo de la tele me falta presentar un informativo, así que desde aquí hago un llamamiento a EiTB (risas). No en serio, siempre quiero seguir experimentando cosas nuevas, seguir trabajando en todo aquello que me divierta y de lo que siga aprendiendo.

Nos despedimos de Julian con ganas de preguntarle muchas más cosas. También ha realizado documentales sobre la vida de las comunidades vascas en Estados Unidos y Australia, y seguro que tiene tantas historias guardadas… La verdad es que conocerle ha sido una experiencia súper agradable ¡Realmente nos ha conquistado!

¡Hasta pronto Julian! Gracias por todo.

¡Hasta la siguiente publicación! ¡Estad atentos!

¡Nos vemos!

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