BARBARA GOENAGA, Soulbask Jewellery

Lleva la interpretación en las venas y ha entregado su corazón en multitud de escenarios. Por si fuera poco, su ímpetu creativo le impulsó a explorar nuevos horizontes artísticos dentro de la joyería hasta dar con su propia firma, Soulbask. Ella es Bárbara Goenaga , cuyo apellido anticipa el “alma vasca” que la acompaña desde su niñez en Alkiza. Bárbara es muchas mujeres en una, al igual que son muchos los papeles que ha interpretado a lo largo de su trayectoria; todos representados desde su “yo más personal”, en esa búsqueda de la autenticidad con la que afronta la interpretación, y también la vida.

A la tempranísima edad de tres años se enfrentó a su primera prueba de fuego en un programa de televisión, y enseguida supo que ese mundo de “luces, cámara y acción” le gustaba de verdad. Nacida en el seno de una familia de consagrados artistas vascos, su faceta creativa ha traspasado los rodajes y los escenarios de teatro, porque hace ya siete años se embarcó en su proyecto empresarial “más personal”; la firma de joyas Soulbask ¿Es casualidad que “soul” sea “alma” en inglés? Seguro que no…

Y es que Soulbask es una firma de joyas en oro y diamantes en la que Bárbara pone gran parte de su alma y mucha parte de su tiempo, y que avanza poco a poco y con firmeza. Si le preguntásemos cuál es su sueño, seguro que pediría un artilugio que le permitiera desdoblarse, porque sus facetas como actriz, diseñadora y madre, además de mujer, ocupan mucho más que veinticuatro horas al día.

Soulbask Jewellery
  910 91 30 19
  info@soulbask.com
  www.soulbask.com

Colaboradores: Óptica Zurriola, La Central, Ana Cacho (Estética y maquillaje), Boho Peluquería y Joyería Larrauri

Entrevista: Gemma Garbizu
Fotógrafo: Fernando Cortés
Videógrafo: Jon Goda
Coordinación: Laura Manjarrés
Edición y postproducción: Filtro Creativo

SOULBASK, BARBARA GOENAGA

Hola Bárbara, tú eres hija de pintor y sobrina de actriz… Te has criado en un mundo de artistas.

Sí, con los años me he dado cuenta de algo que quizás en mi niñez pasaba por alto. Es verdad que hay una cara artista muy visible en mi familia por parte de mi padre, Juan Luis, y de mi tía, Aizpea, pero hay otras quince personas que también han sido referentes en mi vida y que no son artistas. Mi abuela que tenía un restaurante también fue actriz; siendo ya muy mayor y habiendo criado a sus siete hijos hizo teatro, y era una mujer muy abierta y moderna. Ese carácter suyo se impregnó en mi familia, y afortunadamente mis padres me dieron libertad para poder dedicarme a lo que más me gustaba desde niña: la interpretación.

Empezaste en este mundo con solo tres años…

Mi tía Aizpea necesitaba de alguien para una secuencia en el programa Bai Horixe, y cuando me lo propuso me hizo mucha ilusión. Y eso que el papel era de niño, pero yo en esa época tenía el pelo corto y lo pude hacer. Me acuerdo perfectamente de ese personaje, siempre he sido muy consciente de lo que estaba haciendo aunque era bastante teatrera (risas).

¿Siempre quisiste dedicarte al mundo de la interpretación?

La verdad es que sí. Aunque mis padres me decían: ¿no es mejor que te quedes tranquilita y te centres en los estudios?. Hacía malabarismos para poder compaginar ambas cosas y que no me pudieran prohibir trabajar como actriz.

La serie Goenkale es la que te dio mucha visibilidad, me imagino que fue una buena escuela.

Así es, cuando tenía nueve años comencé a trabajar en esa serie hasta los quince. Se rodaba todos los días de la semana y cada día eran muchísimas secuencias, ya que se emitía un capítulo diario. Me volvía loca para poder compaginarlo y a mis padres también. Me levantaba a las cinco de la mañana para ir a rodar antes de ir al colegio, y por la tarde iba a clases de refuerzo para hacer todo lo que me había perdido. Los profesores en general me ayudaron mucho porque veían que era algo que me apasionaba.

En esa época vivíais en Alkiza, ¿no?

Efectivamente, en un caserío donde mi padre tiene su estudio de pintura, y todos los días nos tirábamos media hora en coche para ir a Miramón a rodar para ir luego corriendo al colegio. Tengo recuerdos buenos, no tan buenos, duros… pero fue una inmejorable escuela y a ello le debo en gran parte lo que soy.

A los quince años te vas a Madrid en plena adolescencia, ¿no te dio vértigo?

A veces tengo la sensación de haberlo hecho todo muy rápido, pero no me arrepiento para nada. Yo con quince años sabía cocinar, planchar, y ahora cuando veo a chicos y chicas de esa edad no me puedo creer que yo fuese capaz de estar en Madrid estudiando y trabajando con semejante ritmo a la vez. Todas las mañanas me iba en metro al colegio, y si había algún rodaje que era la mayoría de los días compaginaba ambas cosas como podía. Me fui a Madrid porque me surgió un papel en un capítulo de la serie “El comisario”, de ahí me surgió trabajar en la serie ”Condenadas a entenderse” y luego fueron saliendo diferentes proyectos.

Y llegó tu papel como protagonista en una película…

Fue la película “Mi dulce”, que protagonicé en Barcelona junto a Aitana Sánchez Gijón; en ese momento tuve que decidir si quería dedicarme plenamente a esta profesión. Anteriormente ya había hecho un papel con diez años de coprotagonista con Arantxa Lazcano en el largometraje “Los años oscuros” pero esta película fue un punto de inflexión en mi carrera.

Por tu profesión has vivido en Madrid muchos años, ¿Cuándo regresaste a “tu Donosti”?

Fue hace seis años pero me sigo moviendo mucho de un lado para otro. Al principio no me sabía los nombres de la mayoría de las calles y no conocía muchos bares y restaurantes así que me dejaba llevar (risas). Pero redescubrí esta ciudad tan maravillosa que es Donosti.

Has actuado con registros muy diferentes: drama, comedia… ¿con cuál te quedas?

No sé qué decirte. Hubo un momento en el que me sentía muy cómoda en el drama y trabajé en muchas películas donde se contaban historias dramáticas, pero yo realmente soy mucho más “payasa”. Me gusta muchísimo la comedia y el humor, y también he hecho papeles con este registro aunque quizás se conocen menos.

Un papel que te haya marcado mucho…

Aunque es difícil, elegiría mi papel en la serie argentina “Vientos del agua”, que estuvimos rodando en Buenos Aires durante dos meses. Su director Juan José Campanella me fascina y se me hizo muy fácil trabajar con él. También recuerdo con mucho cariño la serie “El grupo”, de Telecinco, y como película fue muy especial “Mi dulce”. Pero también están los “Cronocrímenes” de Nacho Vigalondo, y en teatro “Historia de una escalera” de Antonio Buero Vallejo, que estuvimos representando durante dos años con el Centro Dramático Nacional de Madrid. Cada historia y cada proyecto me han aportado muchas cosas.

¿Consideras que actuar en el teatro es lo más difícil?

Depende… Lo que sí tiene el teatro es que cuando sales al escenario ya no hay marcha atrás; tiene un grado de responsabilidad muy elevado. Yo estuve cuatro años haciendo solo teatro y fue una experiencia muy bonita aunque intensa. Es el “aquí y ahora” con el público delante, y quizá es más estresante, pero tiene una energía muy especial y se disfruta mucho.

¿Te gustaría interpretar algún personaje en especial?

La verdad es que no. Además me ha pasado mucho que lees un guión y piensas que va a ser el personaje de tu vida y luego no te llena tanto; y al revés también, un proyecto que en un comienzo quizás no te emociona demasiado, luego te llena mucho porque consigues muy buen feeling con el director o los actores. Pero, por ejemplo, algo que nunca he hecho y que me gustaría hacer con mis limitaciones sería un musical. Eso sí, en cine; en teatro no me atrevo que para eso hay excelentes profesionales.

¿Cuáles han sido tus últimos proyectos?

No te puedes esconder” es uno de los últimos proyectos que he realizado. Es una serie que he rodado junto a Eduardo Noriega, Maribel Verdú y Blanca Soto con Telemundo, una productora de Miami. Ya se ha emitido en USA y ahora en febrero se va a emitir en Netflix.

También acabo de rodar una serie de comedia para Movistar. Es de Emilio Martinez Lázaro, el director de películas como “Al otro lado de la cama” y “Ocho apellidos vascos” y se estrena hacia octubre o noviembre. Es un personaje divertido y abierto con el que he disfrutado mucho.

Hablando de personalidad abierta… ¿podrías definirte con facilidad?

Para nada, me costaría muchísimo. No puedo definirme porque no me paro a pensar en cómo soy. Bastante tiene mi cabeza con resolver mi día a día en cada momento. Si lo intentara podría decirte adjetivos muy contradictorios, porque no soy una persona que se cierra en banda a nada, ni cree que tiene la razón en todo, ni muchísimo menos. Soy una mujer curiosa a la que le gusta aprender y descubrir cosas, y creo que hay miles de razones que pueden ser válidas sin que coincidan. Por supuesto que hay una serie de valores que son básicos y me siento muy orgullosa de tenerlos y no los cambiaría, pero los demás planteamientos que te vas haciendo son fruto de una evolución constante y forman parte del aprendizaje. Por eso se me hace muy difícil etiquetarme y etiquetar a las personas, y tampoco me gusta nada hacerlo.

Cómo recibes el tema de los premios…

Los premios son como una palmadita en la espalda de alguien que te dice: “¡Venga! Que lo estás haciendo bien”. Y esto es algo que se agradece en un trabajo que suele tener muchas inseguridades, porque hay momentos donde trabajas mucho y otros donde te llaman mucho menos. Pero no me puedo quejar en absoluto, porque siempre he podido vivir de mi profesión y me doy con un canto en los dientes. Es verdad que me lo he currado mucho, pero hay otros factores que no dependen de ti como la vida misma o la maternidad…

Tú eres madre de tres niños aún muy pequeños: Aran, Telmo y Eliot ¿Eres niñera?

Soy muy niñera la verdad. Me parece lo más bonito que tiene el planeta. Los niños tienen una pureza que no tenemos los adultos y creo que aprendemos mucho de ellos… Con los niños se reaprende todos los días, te hacen focalizarte en lo realmente importante y te ponen en tu sitio. La maternidad me ha cambiado mucho y sin duda a mejor.

Tus hijos tienen nueve años, cuatro y año y medio… ¡Salir a la calle con ellos debe ser una odisea!

Más bien una locura (risas). La organización es básica y no me queda otra que ser muy organizada. No soy una loca del orden físico pero sí del orden a la hora de planificar. Por la mañana siempre intento llevarles al cole a no ser que esté fuera de rodaje. Ahora que el pequeño va creciendo, ya empiezo a tener todas las mañanas libres para mis cosas pero por la tarde me dedico a mis hijos. Por mi profesión tengo que pasar mucho tiempo fuera de casa, por eso cuando estoy aquí quiero estar el máximo tiempo posible con ellos.

Desde hace siete años has desarrollado otra faceta artística: el diseño de joyas… ¿Cómo surge Soulbask?

Siempre me han gustado las joyas pero nunca había pensado en dedicarme a ello. Tengo un amigo joyero y le encargué unos anillos que había diseñado. Un día que tenía bastante fiebre colgué una foto de mi mano con el termómetro y no me di cuenta de que se veían los anillos. Mis seguidores se fijaron en ellos y me empezaron a preguntar por los diseños. Ahí me di cuenta de que a la gente le gustaban y así surgió la idea hace ya siete años.

¿Para quién diseñas cuando creas una joya?

La verdad es que diseño pensando en lo que yo me pondría y me gusta; todas las colecciones son piezas que van con mi forma de ser. Comenzamos vendiendo los diseños que realizaba a través de nuestra web pero sin ninguna pretensión. Mis amigas actrices quisieron ayudarme y empezaron a llevar mis diseños; ese hecho me ayudó muchísimo a que Soulbask se conociera a mayor escala.

Desde hace unos meses tenéis vuestro propio atelier abierto al público en la calle Bergara, 19.

Así es, se trata de nuestra oficina de siempre pero hace unos meses hemos decidido abrir una parte al público para que puedan ver personalmente los diseños. Mi hermano Telmo, además de ayudarme con Soulbask lleva la obra pictórica de mi padre y en este lugar también enseña su obra más pequeña; la grande se muestra principalmente en la galería Kur y algunas veces a los conocidos en su estudio de Alkiza.

Bárbara con su hermano Telmo Goenaga en el atelier de Soulbask de la calle Bergara nº19 de Donostia-San Sebastián.

Tus colecciones se caracterizan por ser piezas bastante minimalistas.

Particularmente me gusta el estilo sencillo en todo; las joyas, la ropa, la decoración… aunque es verdad que si tengo que ir a una fiesta también me gusta ponerme el taconazo más alto y una joya vistosa. En Soulbask tenemos, por ejemplo, pendientes que se componen de dos partes y los diseño con la idea de que tengan una “doble vida”. Si te pones solo una parte te dan un look más informal, pero si quieres lucir una pieza “más importante” lo armas con las dos partes y puedes ir más sofisticada.

Tenéis una colección de anillos “Soulidarios”, ¿cómo surgió el proyecto?

Se trata de un bonito proyecto que he realizado en colaboración con algunas mujeres muy conocidas en el mundo de mi profesión. Todas ellas se animaron a realizar sus propios diseños para crear una colección solidaria de anillos. Hay diseños de Maribel Verdú, Kira Miró, Silvia Abascal, Juana Acosta, Marta Etura, Bárbara Lennie, Almudena Fernández, Dolores Promesas, Ingrid García-Jonsson y Nagore Aramburu. Son anillos de plata con unos precios muy reducidos porque su único objetivo es sacar un pequeño margen comercial de seis euros que se destinan a varias ONG elegidas por ellas mismas. En este momento quedan pocos diseños, casi todos se han vendido, pero mi idea es volver a realizar otra colección solidaria en un futuro.

Me encanta el nombre de tu marca de joyas, “Soulbask”… Sin duda es un nombre lleno de “Alma”

En realidad esta marca no surgió para dar nombre a mis diseños de joyería pero creo que define muy bien su espíritu. En un comienzo Soulbask era una plataforma web donde queríamos dar visibilidad a algunas marcas vascas que nos gustaban mucho. Lo iniciamos una prima mía y yo, y a través de esta web tratábamos de hacer llegar una serie de marcas a un público de fuera del País Vasco. Posteriormente, cuando surgió el proyecto del diseño de joyas que también las vendíamos por este canal, el tema empezó a desbordarnos. Yo no podía abarcar todo, así que decidí centrarme en el tema de las joyas y en mi trabajo como actriz.

¿Con qué materiales trabajas para crear las piezas de Soulbask?

Sobre todo trabajo con oro de dieciocho quilates y con diamantes, aunque también hay alguna pieza de plata. Se trata de joyería y son piezas para toda la vida con un año de garantía a un precio muy competitivo.

¿Siempre se te ha dado bien el tema del diseño? Me han dicho que ya desde pequeña sabías dibujar muy bien…

Siempre me ha gustado crear, la verdad, pero he aprendido mucho gracias a cursillos y a mis amigos joyeros que me han enseñado todo y más; les estoy muy agradecida. En Soulbask yo me dedico a diseñar todas las piezas, pero tengo a un excelente equipo de personas detrás sin las cuales esta firma no hubiese sido posible. Personas como Naiara Beaskoetxea que lleva la parte comercial de la firma, ella es una mujer que lleva muchos años en el mundo de la moda y forma una parte fundamental en este proyecto. También está el fotógrafo Hugo Iglesias, que me ayuda en la imagen de marca y, por supuesto, mi hermano Telmo, con el que formo un buen tándem. Yo soy la parte más creativa y él estudió ADE así que tiene los pies más en el suelo que yo (risas). También quiero mencionar a una gran amiga mía, Aitziber Larumbe. Ella es una magnífica profesional de la consultoría estratégica y siempre me da los mejores consejos en todo; ¡¡desayunar con ella me ilumina!!

Aparte de venderse on line, Soulbask también se vende en joyerías y en algunos otros establecimientos.

En San Sebastián, la joyería González Larrauri ha confiado en Soulbask y vende mis diseños. Y no puedo estar más feliz; además de tener una joyería maravillosa son personas increíbles. También se venden en otros puntos como la tienda La Central, por lo cual estoy muy agradecida a Dorleta, su propietaria, que fue de las primeras personas que confiaron en mi firma. Actualmente, gracias a la excelente labor comercial de mi compañera Naiara estamos consiguiendo tener presencia en otros puntos fuera del País Vasco, y estamos muy contentos.

¿Funciona la venta de joyas por Internet?

La verdad es que sectores como el arte o la joyería son difíciles, pero cada vez hay más costumbre de hacerlo. En nuestro caso, tenemos un procedimiento muy serio y fiable tanto para la venta como en la posventa, ya que ante cualquier problema que pueda surgir con las joyas respondemos con máxima inmediatez.

¿Cuáles son tus fuentes de inspiración?

Me inspiro mucho en las formas geométricas y en la naturaleza. Tenemos una colección permanente y luego vamos sacando diseños nuevos según surja, ya que todos los diseños son míos y no puedo dedicarle todo el tiempo que me gustaría. Diseñar una joya es algo muy laborioso; no se trata solo de diseñar, son piezas que se producen de forma completamente artesanal, que parten de cero y que luego debemos testear para saber si se pueden materializar. A mí me encanta experimentar con la pequeña ingeniería que supone cada joya, pero conlleva mucho tiempo.

¿También diseñas piezas especiales bajo pedido?

Hay una parte de la colección que es standard y se puede hacer en diferentes medidas y en diferentes acabados de oro amarillo, blanco o rosa. Pero también hacemos diseños por encargo, sobre todo en alianzas y anillos de pedida, aunque también hemos realizado piezas especiales con motivo del nacimiento de un hijo, por ejemplo.

Eres más de ciudad o de campo…

Con el tiempo me he dado cuenta de que soy más de naturaleza. Me gusta la ciudad por su oferta cultural, sobre todo para ver un museo, una película o una obra de teatro, pero vivir en la cuidad cada vez me cuesta más. Yo me crié en Alkiza, en pleno monte, y de allí nos fuimos a París dos años por el trabajo de mi padre; recuerdo que en París buscaba constantemente los espacios verdes. Creo que si la vida se ciñe solamente a la ciudad, nuestra percepción de la realidad se distorsiona. Es fundamental apreciar las cosas importantes de la vida, y eso la naturaleza te lo da. Por eso me encanta hacer escapadas con mis hijos a Alkiza cada vez que puedo.

¿Un sueño por cumplir?

Poder compatibilizar mejor mi trabajo con mi papel de madre. Me encantaría no sentirme mal cuando estoy en el trabajo porque no puedo estar con mis hijos, y viceversa. Como te he dicho antes aún no se ha inventado nada para poder desdoblarte…

Esperemos no encontrarnos con dos Bárbaras Goenaga por la calle… ¡Menudo lío! Muchísimas gracias, ¡¡ha sido un placer!!

¡Hasta la siguiente publicación! ¡Estad atentos!

¡Nos vemos!

1 Comentarios
  • MUSELINES | EN DIRECTO CON BÁRBARA GOENAGA, SOULBASK
    Publicado el 09:18h, 25 mayo Responder

    […] ¡En directo con Barbara Goenaga! Hablamos de su firma de joyería Soulbask, de cómo realiza sus diseños y de las tendencias actuales en joyería. Charlamos también de cómo fue el reportaje que le hicimos a principios de enero y que ya podéis ver pinchando aquí. […]

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