LARDY, CLÍNICA VETERINARIA

BERRIZ & BELLEROSE & ROSARITO & FEDERÓPTICOS LEGARDA

Se dice que el perro es el mejor amigo del hombre; y estoy totalmente de acuerdo. Esos maravillosos peludos de cuatro patas suelen convertirse en grandes compañeros del alma; pocos animales son tan cariñosos y tan fieles como ellos, protegiéndonos frente al peligro y acompañándonos en las alegrías, en las penas… y sin pedir nada a cambio.

Pero el cariño de millones de personas por los animales no se reduce a los perros. Hay muchas otras especies que pueden convertirse en el “gran amor” de los humanos: gatos, conejos, pájaros, tortugas, ¿dragones barbudos?… Y cuando les queremos tanto y se trata de su salud, nos preocupamos por ponerlos en manos de los mejores profesionales, personas que sepan entender como nadie el mundo animal y sus diferentes patologías, pero que también sepan comprender como nadie a sus dueños; lo que les preocupa o lo que les inquieta de sus mascotas.

En el barrio de Gros, en la calle Secundino Esnaola 29, hay un grupo de profesionales que ponen todo el corazón, y parte del alma, en cada animal que entra por la puerta de su establecimiento; la Clínica Veterinaria Lardy. Hoy vamos a conocer a sus propietarios, Imanol Sagarzazu y Elena Álvarez, que nos esperan en este sitio tan especial junto con las personas que les ayudan en sus largas jornadas de trabajo. No hay más que estar una mañana con ellos para comprobar el cariño con el que se entregan a cada uno de sus “pacientes”: con cuatro patas, con dos, reptando, con alas y pico…

Y es que Lardy es la “Clínica de Perros, Gatos y Demás Fauna”, tal y como pone en su slogan…y, tal como veremos, esa fauna es ¡¡de lo más variopinta!!

Agradecimiento: Tilia Deli&Café

Entrevista: Gemma Garbizu
Fotografía: Marian Etxebeste, Fernando Cortés
Grabación de vídeo: Jon Borrego
Coordinación: Laura Manjarrés
Edición y postproducción: Filtro Creativo

MAKING OF

Hola Imanol, viendo cómo tratas a los animales, estoy segura de que tu amor por ellos viene desde niño…

No te equivocas. Desde que era muy pequeño me encantaban los animales; incluso las arañas, por las que Elena siente tan poco aprecio (risas). Todos los veranos solíamos ir a Navarra o La Rioja a pasar varios meses, ya que mi hermana padecía asma. Vivíamos en un ambiente de campo, rodeados de animales y recuerdo estar siempre en contacto con ellos. Iba a ver al burro para lavarlo, a las vacas que estaban pastando y escondía culebras que asustaban a mi madre…Mi abuelo también tenía un caserío en la zona del Goierri y, cuando estaba allí, yo era el encargado de recoger los huevos en el gallinero; realizaba esa tarea la mar de contento.

¿Siempre quisiste ser veterinario?

También me rondó la idea de ser biólogo para poder conocer en profundidad a los animales; de adolescente solía ir a Hondarribia con la sociedad de ciencias Aranzadi y realizábamos labores diversas, pero a mí me atraía mucho la idea de poder curarlos, y por eso me decanté por la carrera de veterinaria.

Cuando terminaste la carrera, ¿sabías en qué te querías especializar?

Pensé en dedicarme a los caballos. Nada más terminar la carrera tuve que hacer la mili, y la hice en León; me tocó caballería y pensé que sería mi oportunidad para estar en contacto con ellos (había un depósito de sementales en Almansa). Pero cuál fue mi sorpresa que, al ser de las pocas personas que tenían carrera superior, me destinaron a dirigir carros de combate así que ¡¡mi gozo en un pozo!!

¿Pero acabaste dedicándote a los caballos?

Qué va, por aquella época los veterinarios de caballos solían ser militares y las posibilidades de acceder a esta especialidad estaban muy restringidas, así que opté por hacer oposiciones de veterinaria.

No sabía que se puede opositar en veterinaria…

La sanidad sigue siendo hoy en día el gran desconocido de la profesión veterinaria; las oposiciones que realicé eran para acceder al puesto de veterinario de sanidad, que se dedican a controlar cualquier animal y alimento que entra por las fronteras, además de los mataderos, mercados… Otra opción era poder acceder a las plazas por municipios, para asistir a los caseríos como veterinario; no era lo que más me gustaba pero pensé que podía ser una buena salida profesional.

¿Cómo fueron tus primeros pinitos como profesional?

Aunque estaba estudiando para las oposiciones, en verano iba a los caseríos y empecé a realizar algunas prácticas inseminando a las vacas. Espero que alguna se quedase preñada… y es que tengo un amigo que inseminó a ochenta vacas y ninguna tuvo ternero alguno; espero haber tenido más éxito que él (risas).

¿Y cuándo empezaste a trabajar en una clínica veterinaria?

Había una clínica veterinaria en gros que necesitaba incorporar un veterinario en su plantilla, pero lo necesitaban pasados cuatro meses (el veterinario que tenían se jubilaba entonces). Me seleccionaron, y estaba esperando para comenzar a trabajar cuando, por medio de una tía mía, me enteré de que una clínica de Irún también necesitaba personal, así que me presenté y me cogieron.

¿Y que pasó con la plaza de la clínica en San Sebastián?

Cuando pasaron los cuatro meses y me llamaron, estuve dudando entre ambas, pero finalmente me decanté por la de Irún ya que era una clínica que tenía muchísimo trabajo y en la cuál iba a poder adquirir muchísima experiencia; no había más que dos clínicas por los alrededores. Allí estuve ocho años, pero cada vez tenía más claro que el concepto de una clínica veterinaria de referencia debía ser algo diferente: debía requerir mucha más formación y especialización.

Y en 1991, esa idea que te rondaba en la cabeza se hizo realidad, porque dejaste tu trabajo en Irún y montaste la Clínica Veterinaria Lardy…

¡¡Montamos!!, Elena y yo. Yo había conocido a Elena unos años antes y siempre le contaba mis inquietudes; la idea de que los profesionales veterinarios debíamos especializarnos y formarnos más. Empezaron a organizarse diversas formaciones y congresos a los que asistía, y Elena me animó a montar una clínica propia en San Sebastián junto a ella. Elena se encargaría de la gestión integral de la clínica y yo de la parte veterinaria, ya que montarlo uno solo sería imposible; mis padres pensaban que nos habíamos vuelto locos…

Porque lo comparabas con las clínicas veterinarias de Francia…

Así es… Los veterinarios franceses nos llevaban muchos años de adelanto. Por aquel entonces, quien tenía un perro de mucho pedigrí lo llevaba a Francia. En el país vecino no eran veterinarios generalistas; eran veterinarios especializados en perros y gatos, con una formación constante que nosotros no teníamos. En España, por el contrario, quien no trataba caballos o vacas era “veterinario de tercera división”.

O sea que tú, Elena, fuiste su punto de apoyo…

Siempre me han gustado mucho los animales, así que animé a Imanol a montar la clínica. Este local de doscientos metros cuadrados era anteriormente una tienda de ultramarinos, así que tuvimos que hacer una obra importante y en una época donde los intereses estaban al dieciséis por ciento, en fin, ¡¡una auténtica aventura!! Pero creo que la juventud y el desconocimiento nos ayudan muchas veces a dar pasos que, si bien pueden salir mal, también pueden resultar favorables.

En vuestro caso salió muy bien, ¿no Elena?

Fueron años muy duros pero también muy bonitos. Por aquella época no había muchas clínicas veterinarias; inauguramos la nuestra con mucha ilusión, con un escaparate muy vistoso, una zona de recepción… Recuerdo que pusimos adornos con troncos en el escaparate y más de una persona entraba preguntando a ver si vendíamos carbón vegetal. Imanol me solía comentar: ¡¡”empezamos mal Elena”!! (se miran y se ríen)

¿Por qué pensáis que la clínica empezó a funcionar bien al poco tiempo?

Creo que desde el comienzo nos hemos volcado de lleno en nuestro trabajo; con mucha dedicación y una atención personalizada al máximo. En Lardy no importa que sea un sábado por la tarde o un domingo para llamar a un cliente y preguntarle cómo está su animal. Cuando un cliente entra con su mascota, que es su amigo del alma, y está muy preocupado por su salud, hay que tratarlo como debe ser, con paciencia y cariño.

Entiendo, Elena, que vuestro trabajo es muy vocacional…

Sin duda, hay mucha implicación personal y se crea una relación muy estrecha con los clientes y sus animales, además de con los compañeros. No solo es contar con los equipamientos más avanzados; hay que cuidar cada detalle y en ello está plenamente involucrado todo el personal. El equipo de Lardy está formado por tres veterinarios: Imanol, Marivi y Ana, con sus respectivas especializaciones, y por dos auxiliares: Eli y yo, que atendemos y gestionamos la clínica y la tienda.

Después de la jornada de trabajo nos vamos de paseo con Elena e Imanol y sus perros Pal y Lola.

Camiseta gris dibujos, bermudas y náuticos de Bellerose.

Imagino que los medios han evolucionado mucho…

Muchísimo: los aparatos de rayos, los ecógrafos, la anestesia… todo ha evolucionado mucho. Y las formaciones del personal son constantes, al principio incluso coleccionábamos los diplomas de asistencia. (Elena e Imanol se ríen divertidos)

Gafas Bottega Veneta 148S c.004 de Federópticos Legarda.

Sudadera roja, falda estampada volantes y deportivas blancas de Berriz.

Hablando de coleccionar, he visto por ahí una caja de fotos que sí guardas con verdadero cariño…

Es mi Facebook analógico (Elena me las enseña). Antes no había redes sociales, pero a mí me encantaba pedir a mis clientes fotos de sus mascotas y las colgaba en un corcho. Tengo fotos desde el año noventa y ocho, las tengo todas guardadas como oro en paño.

Gafas Mikita JOONA c.285 de Federópticos Legarda.

Gafas Lindberg 8413 c.10 de Federópticos Legarda.

Mientras hablamos, Elena e Imanol me muestran unas fotos… veo una muy simpática de una foca; en su parte trasera pone: “11 de septiembre de 2001” , una fecha que perdurará imborrable en la mente de muchas personas…

¿Cómo así vino una foca a vuestra clínica?

Fue justo el día en que se cayeron las torres gemelas por el atroz atentado, vinieron los chicos de la Cruz Roja con un arcón en la que traían una foca en mal estado; la cuidamos antes de poder devolverla al mar. Recuerdo que no pudimos ir a casa a comer, así que compré unos bocadillos en el bar de al lado y en la televisión vimos el atentado por la tele, nos quedamos impactados. Nos trajeron la foca porque somos los veterinarios de Diputación para fauna silvestre.

Sudadera roja, falda estampada volantes y deportivas blancas de Berriz.

O sea que en vuestra clínica atendéis a una fauna de lo más variada, ¿no Imanol?

Aunque vienen muchos perros y gatos, también somos especialistas en animales exóticos; hoy por ejemplo he tratado a un guacamayo, un yako, un periquito y una ninfa. Nos han llegado a traer una tarántula para arreglarle una pata… y hasta un cocodrilo. Marivi, la veterinaria que lleva con nosotros muchísimos años, se encarga de los conejos, las tortugas y los roedores, y yo trato a las aves, los hurones y la fauna salvaje, como por ejemplo los corzos y los zorros. Estoy de guardia permanentemente, porque en cualquier momento me pueden llamar con un problema: un corzo atropellado… un zorro herido… En la clínica también tenemos controlados en todo momento a cualquier animal que esté ingresado, sea sábado o domingo; los problemas de salud no entienden que son fines de semana.

Me imagino que habréis oído nombres de mascotas de lo más originales, ¿uno que os haya llamado la atención sobremanera?

Tuvimos un perro que se llamaba como tú.

No me digas que se llamaba igual que yo… ¡¡pobrecito!!… mi nombre no me gusta.

Qué va, se llamaba “como tú” tal cual. Siéntate “como tú”, vamos a la calle “como tú (risas)

Hablando de vuestra labor dentro del centro de Recuperación de la Fauna Silvestre, cuando ocurrió la catástrofe del Prestige el problema debió afectaros…

Fue tremendo, nos trajeron más de dos mil aves contaminadas a las que tuvimos que limpiar y tratar a lo largo de más de tres meses. Vinieron muchísimos voluntarios a ayudarnos, y teníamos la clínica que no dábamos abasto porque tuvimos que compaginar esas labores con nuestra tareas diarias habituales. Fueron unos meses muy duros y lamentablemente muchas de las aves acabaron muriendo por intoxicación, pero pudimos recuperar un porcentaje importante.

Estáis muy involucrados en diferentes proyectos…

Nuestro trabajo tiene un gran componente pasional; ahora mismo estoy en un proyecto de la comunidad europea para la reintroducción del visón europeo, que está en peligro de extinción.

Gafas Bottega Veneta 139S c.004 de Federópticos Legarda.

Camisa cuadros amarillos, falda cruda y deportivas blancas de Berriz. Gafas Bottega Veneta 138 c.003 de Federópticos Legarda.

Camiseta gris dibujos, bermudas y náuticos de Bellerose.

¿Se tiende a humanizar demasiado a las mascotas?

Sin duda, y es un gran error. Es estupendo que quieras muchísimo a tu perro o gato, pero debes tener cuidado con perder el equilibrio a la hora de educarle.; humanizar a tu mascota puede traer graves consecuencias. El perro necesita un líder que debe establecer normas para que sepa cuáles son sus limitaciones; yo he conocido a clientes que no pueden ir ni al cine porque en el momento que dejan solo a su perro se pone a ladrar sin parar o defeca por toda la casa… eso se evita con una buena educación, pero hay que educarle desde el principio.

Elena e Imanol tomando unos vinos en Tilia Deli&Café.

Elena: Vestido negro estampado y sandalias negras de Berriz. Imanol: Pantalón beige, camisa azul , cinturón piel y náuticos de Bellerose.

Pero un perro bien educado se puede convertir en la alegría absoluta de una casa…

Sin duda, la compañía de un perro puede ayudar muchísimo a los humanos; ofrecen cariño, afecto y lealtad sin límites. Cuando forman parte de nuestra familia tienen la capacidad de hacernos sentir más sanos y felices; está demostrado que los perros son beneficiosos para nuestra salud física a la vez que ayudan en el tratamiento de problemas de la mente. Son magníficos para los niños, para la gente mayor; sociabilizan mucho y en momentos malos un animal te puede cambiar la vida, de hecho cada vez hay mas perros que trabajan en centros sociales.

Camisa azul y pantalón beige de Bellerose.

Vestido negro estampado y sandalias negras de Berriz.

Tendréis anécdotas divertidas… ¿Nos cuentas alguna, Imanol?

Podríamos escribir un libro de muchas páginas (risas) Me acuerdo de un señor que vino para desparasitar a su perro; después de vacunarle le recomendé que le diera pastillas, y cuál es mi sorpresa cuando al tiempo vuelve con su perro para que le desparasite de nuevo y me dice: “oye Imanol, ¿podrías darme una pastilla que sepa mejor? es que la última sabía fatal”

No me digas que el perro hablaba y ¡¡se lo dijo!!

(risas) ¡¡No sabía cómo decirle que la pastilla no era para él sino para el perro!!

¿Cuáles son las patologías más comunes que atendéis en la clínica?

La gastroenteritis seguida de problemas dermatológicos. Hay múltiples causas que pueden derivar en una gastroenteritis canina, desde un atracón de comida hasta una alergia alimentaria.

Esto me lleva a preguntaros por la alimentación, ¿hay mucha gente que alimenta de forma inadecuada a sus mascotas?

Hay de todo, personas que alimentan correctamente al perro con los piensos adecuados, y familias numerosas que dan de desayunar al perro seis veces porque cada uno le da una galleta cuando le acompaña en el desayuno. Y ¡¡ojo!!… que el picoteo constante puede provocar sobrepeso y este a su vez causar problemas de artrosis o cardiacos. Os daré un dato: ciento noventa gramos de hueso de cuero comestible equivalen a siete donuts…

¿Qué opináis de la esterilización de las hembras?

En caso de que el dueño esté decidido, somos partidarios de realizar la esterilización alrededor del año de edad, dependiendo de la raza, porque es de las pocas cirugías preventivas del cáncer de mama. Además evita otros problemas como quistes ováricos o inflamaciones de matriz. Pero hay que tener en cuenta de que se trata de una cirugía con anestesia general, y puede tener sus riesgos, aunque bajos, por lo que debes advertir al dueño. También puede generar otros problemas como el aumento del apetito y en algunos casos provoca incontinencia urinaria.

¿Tenéis animales en casa, Elena?, aunque no es difícil adivinar la respuesta…

Tenemos dos perros, dos peces, cinco pájaros y un hijo (risas). El canario es adoptado y los peces eran un regalo de amigo invisible que iba a hacer mi hijo a un amigo suyo durante una celebración, pero la cena se pospuso varias veces así que terminamos comprando una pecera. Cuando mi hijo me dijo que por fin se organizaba la cena y se llevaba los peces le dije que ni hablar. ¡¡ Los peces ya no se iban de la casa!!

Elena: Vestido negro estampado y sandalias negras de Berriz. Imanol: Pantalón beige, camisa azul , cinturón piel y náuticos de Bellerose.

Espero que no os traigan más inquilinos de este tipo; ya os veo montando un zoológico en el salón… Un placer chicos, ¡¡hasta pronto!!

BERRIZ

LOOK 01

  • Sudadera roja de Isabel Étoile Marant
  • Falda estampada volantes de Isabel Étoile Marant
  • Deportivas blancas de Isabel Étoile Marant

LOOK 02

  • Camisa cuadros amarillos Isabel Étoile Marant
  • Falda cruda Isabel Étoile Marant
  • Deportivas blancas de Isabel Étoile Marant

LOOK 03

  • Vestido negro estampado de Isabel Étoile Marant
  • Sandalias negras Isabel Étoile Marant

BELLEROSE

LOOK 01

  • Camiseta gris dibujos Bellerose
  • Náuticos Bellerose

LOOK 02

  • Pantalón beige Bellerose
  • Camisa azul Bellerose
  • Cinturón piel Bellerose
  • Náuticos Bellerose

FEDERÓPTICOS LEGARDA

  • Bottega Veneta 148S c.004
  • Mikita JOONA c.285
  • Lindberg 8413 c.10
  • Bottega Veneta 138 c.003
  • Bottega Veneta 139S c.004

¡Hasta la siguiente publicación! ¡Estad atentos!

¡Nos vemos!

1 Comentarios

Publicar un comentario