FEDERÓPTICOS LEGARDA

ZALDUS & ROSARITO

¿Quién no conoce la frase “una imagen vale más que mil palabras”? Es una de las expresiones más utilizadas, y es totalmente cierto ya que el ochenta por cierto de la información que recogen nuestros sentidos es visual. Sin embargo hay personas que no visualizan las imágenes correctamente, y lo primero que pensamos cuando alguien ve borroso o desenfocado es: ¿necesitará gafas? Este es un gran error de interpretación generalista, ya que existen múltiples problemas de disfunción visual que no se solucionan con unas gafas o unas lentes de contacto ni mucho menos.

Mar Legarda, una experta en optometría desde hace más de veinte años, sabe muchísimo sobre este tema. En su óptica Federópticos Legarda, ubicada en Plaza Benta Berri 3, trata muchísimos casos de niños que no tienen su sistema visual bien desarrollado y por ello necesitan ser tratados con los denominados “entrenamientos visuales” para mejorar su rendimiento. Son entrenamientos que contribuyen a solucionar disfunciones muy variadas: déficit de atención, lateralidad cruzada, hiperactividad, dislexia…

Mar Legarda es una apasionada de su trabajo; le llena de enorme satisfacción. No me extraña, ya que no hay nada más gratificante que ver cómo un niño que no rendía a nivel escolar, debido a sus disfunciones visuales, por fin “ve la luz”. O ver la cara de esperanza de algunos padres que estaban perdidos porque sabían que a su hijo le pasaba algo pero no daban con el problema. Y se emocionan porque al fin tienen un diagnóstico, y su hijo puede ser tratado con buenos resultados.

Colaboradores: Zaldus y Rosarito Piropo (Peluquería)

Entrevista: Gemma Garbizu
Fotografía: Marian Etxebeste , Fernando Cortés
Grabación de vídeo: Jon Borrego
Coordinación: Laura Manjarrés
Edición y postproducción: Filtro Creativo

FEDERÓPTICOS LEGARDA

Hola Mar, tú llevas a tus espaldas muchos años de formación para haber llegado a ser una gran especialista en el campo de la optometría y el entrenamiento visual…

Realmente tengo una capacitación muy completa en este campo y todo se lo debo a mis padres. Ellos no tenían estudios y han sido personas muy humildes, vivieron las carencias de la postguerra, pero su máxima preocupación era que nosotros, mi hermano y yo, estudiásemos todo lo necesario para llegar a ser unos buenos profesionales en el campo que eligiésemos; renunciaron a muchas cosas por darnos estudios.

¿Qué estudios cursaste, Mar?

Yo estudié la carrera de óptica en la Universidad Complutense de Madrid, donde posteriormente hice un master internacional especializado en baja visión, contactología y entrenamiento visual. Fue en el año noventa y dos; hubo una gran crisis y recuerdo que al master, que estaba capacitado para veinticuatro personas solo asistimos doce. En esa época tuve el privilegio de poder atender casos muy bonitos de niños así como poder asistir al equipo de baloncesto del Real Madrid, realizándoles pruebas de visión deportiva.

Y el terminar los estudios empezaste a trabajar en Bizkaia.

Me llamó el presidente de todas las ópticas de la región norte porque había oído hablar de mi especialización. Él tenía varias ópticas y, mientras trabajé para él durante tres años, también pude impartir conferencias en relación a la valoración de los niños ante pruebas de capacitación visual. Además seguí completando mi especialización y durante unos años fui de forma periódica a Madrid y a Estados Unidos para obtener la licenciatura de Optometría por la Universidad de Pensilvania.

Pero a los años decidiste montar tu propio proyecto, ¿qué te impulso a ello?

Siempre he sido una persona bastante decidida y me animé a instalarme en San Sebastián, de donde yo soy para continuar con mi trayectoria. Estuve barajando diferentes lugares, algunos en el Antiguo, pero en este barrio ya había dos ópticas por aquella época y eso me frenaba un poco. Un día mi padre me dijo: “vamos a ver Mar… ¿te gusta lo que haces?”. Yo le contesté que claro, que me gustaba muchísimo y me dijo: “si sabes hacer pan y te gusta mucho hacer pan, ya puede haber siete panaderías que yo te animaría a montar la tuya”. Así que me lancé a ello.

Antes de estar en esta ubicación te instalaste en la calle Matía, 25.

Efectivamente, fue en 1996 y allí estuve doce años. En ese local mis padres habían tenido anteriormente una carnicería; venimos de una familia de carniceros por parte materna y paterna. Era un local muy pequeño y mi madre, que no sabía nada de óptica pero sí tenía dotes comerciales, se ofreció a ayudarme. Fue toda una aventura ya que era mucha inversión y no tenía clientes, pero tenía mucha ilusión y ganas de trabajar.

¿Por qué has decidido dedicarte al campo del entrenamiento visual?

Siempre me ha gustado la docencia; me considero una persona generosa y siempre me ha gustado la idea de transmitir mis conocimientos en aras de ayudar. Este es un campo apasionante que puede ayudar mucho a los niños. Hay que tener en cuenta que la mayor parte de la información que los niños reciben en la escuela les llega a través de los ojos. Por ello, el que sus canales visuales se encuentren en perfecto estado es fundamental para que puedan desarrollar su aprendizaje de forma correcta.

Hay quien piensa que si un niño no ve bien es que necesita gafas…

Y eso es un gran error; existen problemas como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo que efectivamente se solucionan mediante lentes o cirugía. Sin embargo, existen muchas otras disfunciones que requieren un entrenamiento de la vista mediante lo que se conoce como “entrenamiento visual”, y ese es nuestro campo de especialización.

¿En qué consisten los entrenamientos visuales?

Los Entrenamientos Visuales son tratamientos optométricos que realizamos a nuestros pacientes para potenciar y corregir sus diferentes problemas del sistema visual, tales como pueden ser el enfoque, la coordinación de los ejes visuales, el ojo vago, los estrabismos u otros problemas de aprendizaje relacionados con la visión. Son tratamientos de estimulación neurofisiológica que nos permiten desarrollar y mejorar las capacidades visuales en los casos que tengan alguna alteración funcional.

¿Qué comportamientos de un niño pueden indicar que tiene alguna alteración funcional en su sistema visual?

Hay niños que se sientan delante de un libro y al minuto ya se están levantando porque no son capaces de concentrarse en la lectura, bien porque no puede centrar los ejes visuales, o porque no son capaces de fijar la vista o de enfocar. Hay casos como el estrabismo que se nota que el niño lo padece tan solo con observar sus ojos, pero hay muchas otras disfunciones que no se perciben a simple vista. Y puede que un niño tenga un fracaso escolar porque ese problema no haya sido detectado a tiempo, lo cual es una verdadera pena.

Aparte del área visual, en vuestro centro tratáis otras sintomatologías como los reflejos retenidos…

Efectivamente, todos nacemos con reflejos primitivos; son necesarios para la supervivencia, pero hay veces que ciertas fases del desarrollo psicomotor no han evolucionado correctamente y los niños retienen reflejos que ya tenían que haber sido integrados a su edad. Por ejemplo, está “el reflejo de moro”, que es uno de los primeros reflejos de sobresalto del ser humano. Lo normal es que este reflejo vaya desapareciendo a los meses de vida, pero hay niños ya crecidos que siguen sobresaltándose mucho con los ruidos y eso es porque ese reflejo no ha sido integrado. Normalmente son niños más estresados y que se muestran muy poco receptivos a los cambios.

¿Cómo detectáis ese tipo de disfunciones?

Realizando audiometrías podemos detectar que algunos niños tienen unos niveles oscilantes, tienen picos de audición que hacen que se sobresalten. En base a lo que analizamos tenemos diferentes procedimientos para ayudarles a canalizar esos reflejos: entrenamientos auditivos con música, con ritmos… Con ellos logramos que se encuentren internamente más ordenados y tengan un comportamiento más equilibrado.

¿Qué otros síntomas pueden presentar los niños con reflejos retenidos?

También pueden presentar tics nerviosos, orinarse en la cama, morderse las uñas de forma exagerada…

Y la lateralidad cruzada de la que tanto se habla, ¿en qué consiste?

Se trata de un trastorno neurofisiológico que afecta al desarrollo cognitivo de la persona y que le ocasiona muchos problemas de aprendizaje: al leer, escribir, razonar en matemáticas, mantener el equilibrio… Por ello estos niños suelen padecer un gran sufrimiento emocional. A menudo los síntomas hacen pensar que el niño es perezoso o que simplemente no quiere estudiar. Los niños que padecen de lateralidad cruzada confunden por ejemplo letras como la p y la b; esas confusiones se deben a la propia confusión que tienen del esquema mental de su cuerpo. No tienen su lateralidad bien definida y, por ejemplo, no distinguen bien la derecha de la izquierda. Esto puede ser por una falta de estimulación, y es un problema que en muchas ocasiones puede ocasionar un importante fracaso escolar. Pero la lateralidad se puede tratar con buenos resultados.

O sea que en muchos casos se trata de problemas que se pueden solucionar si se diagnostican…

Sin ninguna duda. Antiguamente el ojo vago no se trataba y se decía con mucha facilidad; “es que tengo el ojo vago”. Actualmente no hay ojo vago, sino ojo no tratado. Al igual que en muchas ocasiones no se trata de personas incapacitadas, sino de personas que no han sido tratadas; si el diagnóstico es el acertado se puede tratar.

Cuéntanos algún caso que recuerdes…

Recuerdo muchos, por ejemplo una niña que traté de un ojo vago. Su madre estaba desesperada porque había acudido a varios especialistas y la habían tratado únicamente con la técnica del parche; al poco tiempo de hacer la terapia volvía a perder la visión que había recuperado. Vino a que la tratara y con una serie de ejercicios añadidos logré que recuperase el cien por cien de la visión en ese ojo; esas cosas me llenan de satisfacción.

Pero para hacer un buen tratamiento, y que sea efectivo, supongo que será muy importante saber conectar con el niño…

Por supuesto, debes saber conectar con él y empatizar para que se muestre colaborativo en el proceso. Siempre me han encantado los niños y tengo a una optometrista, Soledad Pérez Ropero, que es mi mano derecha, que también es una excelente profesional en este campo así que delego en ella con total tranquilidad y confianza.

¿Crees que muchos padres están perdidos por falta de información?

Sin duda. Considero que en los colegios a veces no se ofrece la suficiente información; realizan las pruebas de agudeza visual pero no de optometría. Yo he tenidos momentos muy bonitos cuando algunos padres se han emocionado tras ver que por fin saben el problema que tienen sus hijos y descubren que dicho problema se puede tratar. Son padres que veían que algo les pasaba a sus hijos pero no sabían qué era; nadie les daba solución y eso te desespera.

Y por falta de diagnóstico y tratamiento, muchos niños están desaprovechando sus capacidades…

Tú puedes tener un hijo que es inteligente y muy creativo pero ves que algo no va bien. De ese niño los profesores pueden decir, por ejemplo, que en clase la mayoría de las veces “está en Babia”, y puede tratarse perfectamente de un caso que necesite de entrenamiento visual o auditiva; se le puede ayudar. Te lo digo por experiencia porque ha ocurrido en uno de mis hijos y lo he tratado.

¿Hay muchos otros aspectos que no se ven a simple vista si no los evaluais?

Sí que los hay. Muchas veces en los colegios se dan cuenta de que un niño no lee bien o se apoya con el dedo para seguir la lectura; se salta de línea. Ello se debe a que tiene un déficit oculomotor y en vez de seguir la lectura solo con los ojos, la sigue con todo el conjunto de la cabeza y por ello se pierde. Esa es otra disfunción que puede recibir tratamiento.

¿Y la dislexia?

En la dislexia se dan una serie de patrones como por ejemplo invertir las letras. Y habría que preguntarse: ¿qué parte de la dislexia se produce por una disfunción visual? Ambos están muy relacionados, y algunos casos que se diagnostican como dislexia dejarían de serlo si se tratara la disfunción visual.

Seguro que a lo largo de la historia ha habido grandes genios con disfunciones…

Einstein, por ejemplo. Tenía lateralidad cruzada y en cálculos rápidos era sublime; las personas con lateralidad cruzada pueden tener una memoria fotográfica buenísima, pero en las grandes lecturas se pierden. Einstein no era un gran filósofo ni un historiador: eso seguramente le horrorizaría.

Los niños que no han recibido estímulos en su infancia, ¿tienden a tener más problemas de este tipo?

Por supuesto. Me encuentro muchos casos de disfunciones visuales en niños adoptados, porque en su infancia no han recibido estímulos de sus padres biológicos y ello genera una carencia en el correcto desarrollo de sus funciones. Muchas veces su rendimiento en el colegio va más lento por ese motivo.

Aparte de estos casos, ¿tratáis a otros niños que tienen otros problemas como hiperactividad y déficit de atención?

Sí, es que estas manifestaciones también están relacionadas con las disfunciones visuales. Creo que si en los casos de dislexia, déficit de atención e hiperactividad hubiera una estrecha colaboración entre los psicólogos y nosotros, los profesionales de los entrenamientos visuales, los tratamientos tendrían mejores resultados. Si tus ojos están mejor preparados para recibir la información, es lógico pensar que la procesarás mejor.

¿También tratáis a personas adultas para mejorar el rendimiento visual?

Así es. Se puede ejercitar por ejemplo la vista cansada para que la presbicia disminuya, aunque mucha gente no lo hace por falta de tiempo. También hay pacientes que están perdiendo visiones laterales y les ayudamos a mejorar su rendimiento en la visión central si la periférica está afectada.

Vuestros entrenamientos visuales también pueden ayudar a personas que han sufrido una parálisis o que tienen enfermedades degenerativas como el Parkinson…

Efectivamente. Mediante entrenamientos les ayudamos a que ejerciten la musculación ocular y así puedan mejorar dentro de su proceso. Se trata de ayudarles mediante ejercicios a que trabajen esas funciones motoras que están deterioradas. “O dejas que tu cuerpo te venza o vences tú la enfermedad” y al hilo de esto conozco una historia maravillosa del padre de una gran amiga mía. Este hombre tiene una enfermedad desde hace muchos años por la que su cuerpo tiende a irse doblando; es genética. ¡¡Pues es de no creer!! Pero todos los días va a la piscina y le ves que anda recto, es increíble, nada hora y media diaria y ha luchado contra su propia musculatura de forma que la ha vencido.

Dime Mar, con tanta dedicación, ¿qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

Ahora empiezo a delegar más en mi equipo para disfrutar de algo de tiempo libre, y me encanta estar con mis niños de diez y ocho años, jugar al golf o disfrutar de la naturaleza; me ayuda a desconectar mucho. También soy una persona bastante creativa.

Hablando de creatividad, me has sorprendido mucho con tus dotes artísticas al contarme que has diseñado gafas.

Fue una experiencia muy bonita (Mar sonríe). Pertenezco al grupo de Federópticos y cuando empecé a trabajar con ellos con veintiséis años, tuve el gran privilegio de poder participar en la primera colección de gafas que les diseñó Roberto Torretta. Una de las gafas que salió en la Pasarela Cibeles la diseñé yo y fue una experiencia increíble.

Me imagino que las tendrás guardadas como oro en paño…

No te lo vas a creer pero ¡¡no las tengo!! Se agotaron; me dio una rabia (risas)

¡¡Gracias por esta interesante entrevista, Mar!! Estoy segura de que va a ser de gran ayuda para muchos padres.

ZALDUS

LOOK 1

  • Camiseta blanca básica dibujo.
  • Pantalón terciopelo turquesa.
  • Abrigo tweed con pelo cuello.
  • Bolso piel turquesa.

LOOK 2

  • Jersey nude rosa.
  • Chaleco pelo rosa nude.
  • Vaquero campana.
  • Bolso piel rosa nude.
  • Cinturón piel con stras rosas.

¡Hasta la siguiente publicación! ¡Estad atentos!

¡Nos vemos!

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