ECHEVERRÍA & DEL VALLE, ORTODONCISTAS

Si lanzáramos la pregunta “para qué sirve la ortodoncia”, seguro que un altísimo porcentaje de personas contestaría “para conseguir unos dientes alineados y una bonita sonrisa”. Y es cierto… pero también hay que añadir que logra factores tan importantes como una armonía facial, una óptima función masticatoria y un correcto alineamiento dental.

Y es que los tratamientos de ortodoncia van muchísimo más allá del campo de la estética. No sirven únicamente para alinear unos dientes que están torcidos y se ven feos; su finalidad también es la de corregir problemas en la mordida, la mandíbula o la cara. Problemas que, a su vez, pueden ocasionar serias molestias como dolores de cabeza o problemas cervicales entre otros. Al final, la manera en la que nos encaja la boca nos va a condicionar las demás estructuras y músculos de nuestro organismo.

La Ortodoncia es un campo complicado que necesita de muchísima experiencia; por eso es fundamental confiar en profesionales que tengan muy presente una premisa: cualquier tratamiento debe realizarse desde una visión global del paciente para lograr los mejores resultados, no solo estéticos, sino también funcionales. Alinear dientes es fácil, pero tratar todo el conjunto requiere de un correcto diagnóstico para poder ejecutar el tratamiento de forma adecuada.

Esta es la forma que tienen de entender esta especialización en la Clínica de Ortodoncia y Ortopedia Maxilar Echeverría & Del Valle, ubicada en C/ Hernani, 9 de San Sebastián. Hoy conoceremos al ortodoncista José Mari Echeverría cuya pasión por este campo le viene en parte de herencia, ya que es la tercera generación de una familia de conocidos odontólogos vocacionales que han sido pioneros en Gipuzkoa.

Entrevista: Gemma Garbizu
Fotografía: Marian Etxebeste
Grabación de vídeo: Jon Borrego
Coordinación: Laura Manjarrés
Edición y postproducción: Filtro Creativo

ECHEVERRÍA & DEL VALLE

Hola José Mari, la Clínica Echeverría & Del Valle es todo un referente en dedicación exclusiva a tratamientos de ortodoncia y ortopedia, su trayectoria viene de lejos…

Nuestra clínica desciende de la que en los años cincuenta fue pionera en ortodoncia en Gipuzkoa, cuando mi padre, José María, formó parte de una sociedad dentro de este campo. Para mí es toda una responsabilidad, pero también es todo un orgullo seguir el legado familiar, por el hecho de haber tenido como mentor a la figura de mi padre, el cual desgraciadamente falleció hace años, siendo una pena no haber podido trabajar más tiempo juntos. Mi padre se hubiese sorprendido y emocionado mucho viendo cómo ha cambiado la ortodoncia; hemos pasado de hacer tratamientos con brackets a poder tratar cualquier maloclusión con alineadores. Sigue habiendo muchos ortodoncistas de la vieja escuela que no aceptan este gran cambio, pero ¡es una realidad que ha llegado para quedarse!

Pero antes de tu padre me gustaría hablar de tu abuelo; él fue uno de los pioneros en odontología allá por los años veinte.

Sí. En aquella época mi abuelo, que también se llamaba José María, fue de los primeros profesionales en el campo de la odontología en Gipuzkoa; él era médico pero realizó algunos cursos para tener conocimientos de odontología. Ten en cuenta que por aquella época no había ninguna especialización en odontología tal y como se conoce actualmente; los odontólogos descienden de los antiguos barberos y peluqueros. Mi abuelo tenía su consulta en Tolosa, al lado del Casino, y también se desplazaba por los pueblos de Gipuzkoa.

Por esos tiempos seguro que no disfrutaban de la tecnología de la que disponéis actualmente.

Para que te hagas una idea de cómo han cambiado las cosas, nosotros estamos acostumbrados a pisar un pedal y con aire comprimido nos funciona todo. Ellos tenían una especie de rueca como la del cuento de “La Bella Durmiente” (risas); tenían que hacerla girar a la vez que trataban al paciente (imagínate la habilidad que debían tener, y mejor no hablamos de cómo eran los asientos y las instalaciones). Afortunadamente todo ha evolucionado mucho; ¡ahora solo falta que la gente pierda el miedo al dentista! La mayoría de la gente cuida su coche y lo lleva al taller todos los años, pero no hacen lo mismo con la boca. Y al final el coche no deja de ser una cosa material y reemplazable; la boca no se puede reemplazar.

Volviendo a tu padre, en su época sí existía ya la especialidad de estomatología…

Efectivamente, él también era médico pero se especializó en estomatología. Además realizó diferentes estudios de ortodoncia a lo largo de su vida, siendo socio en una clínica exclusivamente dedicada a esta especialidad que estaba ubicada al lado del Hotel de Londres. Mi padre era muy inquieto y siempre estuvo formándose; recorrió medio mundo buscando siempre los últimos avances de la época para poder aplicarlos en la consulta. Además, junto a un grupo de doctores americanos, crearon sus propios brackets que fueron todo un éxito. Gracias a todas esas inquietudes, y al hecho de poder ofrecer los mejores servicios a sus pacientes, han tratado a gente a lo largo de Gipuzkoa, Navarra y otras provincias limítrofes; hasta allí llegaban las recomendaciones acerca de su profesionalidad.

Por tener tanta tradición familiar habréis tratado a generaciones enteras de familias…

Sí… y es algo muy bonito. Hemos llegado a tratar a varias generaciones de familias que han confiado en nosotros como profesionales, y a mí eso me llena de satisfacción. Hay historias muy bonitas como la de una abuela que suele venir con sus nietos y me cuenta historias sobre mi abuelo… de cuando ella era pequeña e iba a su consulta de Tolosa. Posteriormente la trató mi padre en la consulta de San Sebastián, y comenta que cómo ha evolucionado todo… que mi abuelo casi no les ponía ni anestesia. ¡Imagínate!

¿Actualmente existe la especialidad de ortodoncia en España?

No, y es uno de los grandes problemas que tenemos, ya que a día de hoy cualquier odontólogo puede hacer ortodoncia pero no todos los odontólogos son ortodoncistas. Para ello hay que hacer una formación específica la cual no está bien regulada, y somos el único país de Europa en el que sucede esto. Así ocurren los problemas que nos solemos encontrar; cada vez nos llegan más pacientes con tratamientos mal realizados.

¿Pero las instituciones no han legislado este tema?

Parece que no están por la labor de hacerlo. Y por la gran cantidad de odontólogos que siguen saliendo de las universidades, está ocurriendo que en algunos casos la odontología está dejando de ser vocacional y se está convirtiendo en un negocio para facturar dinero, olvidando la ética profesional. Lo primero es respetar el código deontológico, el cual dice bien claro “primum non nocere”: “lo primero es no hacer daño”. Y en muchas ocasiones eso no se cumple.

La formación en un campo como el vuestro me imagino que es constante…

El sector odontológico cambia y evoluciona constantemente, y para poder ofrecer lo mejor a nuestros pacientes hay que estar muy formados; nosotros asistimos constantemente a congresos donde compartimos conocimientos con amigos de la profesión, y podemos debatir sobre las diferentes corrientes que hay. Acabo de estar en un curso de microtornillos que ha revolucionado las técnicas de la ortodoncia. Esta técnica puede ser un primer paso para solucionar tratamientos que antes solo tenían como opción la cirugía. También estamos en un proyecto a nivel internacional desarrollando un nuevo sistema de disyuntores para ensanchar el paladar e intentar evitar cirugías. Muchos pacientes escuchan esa palabra y se asustan, eso nos llevó a reunirnos con otros compañeros del sector y a analizar lo que estaban haciendo en otras partes del mundo; con lo cual hemos comenzado a desarrollarlo.

Está claro que los tratamientos de ortodoncia van mucho más allá de alinear unos dientes para conseguir una sonrisa perfecta… ¿las personas son conscientes de ello?

Hay muchos pacientes que vienen a la consulta porque piensan que tienen un problema puramente estético; en general nos suelen señalar el diente que no les gusta, pero en realidad pueden tener un problema mucho más serio y hay que hacerles entender que para poder solucionar lo que ellos quieren hay que hacer un estudio muy exhaustivo. Es la única manera de poder plantear un plan de tratamiento que solucione ese problema y consiga una armonía tanto dental como funcional y facial. Un tratamiento, correctamente ejecutado, puede cambiarle la vida a la persona.

Actualmente hay una gran variedad de opciones en ortodoncia…

La verdad es que sí, nosotros al dedicarnos en exclusiva a la ortodoncia trabajamos con todas las técnicas: están los brackets metálicos, los cerámicos, los linguales y los alineadores transparentes (ortodoncia invisible). La ortodoncia invisible ha evolucionado muchísimo en los últimos años: antes solo servía para cosas muy sencillas, pero a día de hoy se puede tratar cualquier tipo de maloclusión con unos resultados muy buenos; ¡incluso llegamos a solucionar casos que requerirían de cirugía ortognática con los alineadores!

¿Las nuevas tecnologías han contribuido a realizar diagnósticos mucho más certeros?

¡Estoy totalmente de acuerdo! A día de hoy tenemos a nuestro alcance la tecnología 3D, la cual nos permite ver al paciente de una manera totalmente distinta de como se le veía en 2D. En nuestra consulta contamos con aparatos de rayos en 3D y además de poder ver al paciente en tres dimensiones, podemos analizar su ATM, sus corticales, sus vías aéreas… Esto nos permite no solo alinear dientes sino dar una soluciona adecuada a cada paciente.

También tenemos un escáner intraoral para evitar tomar las odiosas impresiones de alginato que tan poco me gustan. Te voy a contar una cosa: cuando yo era pequeño en la consulta de mi padre, cada vez que me tomaban una de esas impresiones devolvía, ¡lo pasaba fatal! Por ello nada más ver que los escáneres funcionaban tan bien fuimos los primeros en todo Gipuzkoa en incorporarlos a nuestra consulta; por mi bien y el de mis pacientes (risas).

¿Qué tipo de tratamiento es el más común en vuestra práctica diaria?

Debido a la zona en la que vivimos, aquí en el norte, es muy normal la clase tres (cococha grande) y hay distintas formas de tratarla en función de la edad con la que comencemos el tratamiento. Somos partidarios de tratarlas cuanto antes, ya que de lo contrario se convierten en problemas esqueléticos y solo pueden solucionarse con cirugía; si se hubiesen cogido a tiempo seguramente se podrían haber evitado.

¿Por eso es recomendable hacer una visita al ortodoncista a una edad temprana?

Se recomienda hacer una visita al ortodoncista a los seis años (es cuando suelen salir los primeros molares definitivos y ya podemos trabajar sobre ellos). Así podemos valorar cómo se están desarrollando los huesos y analizar si no existe ningún problema. Si todo es correcto vamos viendo al niño cada seis meses para saber que todo sigue evolucionando de forma adecuada.

Pero si tuviésemos algún problema como una mordida cruzada por ejemplo, nos interesa corregirlo cuanto antes. Y es que si los huesos no crecen armónicamente pueden aparecer asimetrías esqueléticas (un hueso crece más que otro). En estos casos la arcada superior no se desarrolla correctamente y los dientes no tienen espacio para salir. Este problema tiene difícil solución en edades adultas.

Me imagino que a tu hijo lo has tenido más que controlado desde pequeñito…

Por supuesto, y de hecho mi propio hijo que tiene cinco años venía con un problema de mordida cruzada (en casa del herrero cuchillo de palo). Le pusimos un “pegote” en un diente para que no le bloquease la mordida y en seis meses ya estaba todo solucionado. A esas edades los dientes son muy blandos y se corrigen muy fácilmente. Eso es lo que solemos hacer entre los cinco y los doce años de edad; nos preocupamos por los huesos y luego, cuando ya tienen los dientes definitivos, terminamos de encajar el tratamiento de una manera más fácil, al haber realizado una primera fase.

¿Tenéis pacientes de todas las edades?

¡Afortunadamente! Gracias a las técnicas invisibles se nos ha abierto un nuevo campo. Hay muchas personas que sabían que tenían mal la función masticatoria pero les daba igual porque no querían llevar los vistosos brackets. A día de hoy están mucho más animadas y concienciadas con la salud dental. Tenemos una paciente de unos setenta años que venía con sus nietos y cuando vio la ortodoncia invisible nos comentó que nunca se había arreglado la boca por no verse con brackets metálicos. ¡Ella es muy coqueta! Ahora que le hemos tratado con ortodoncia invisible está encantada; se ha quitado muchos complejos que tenía. Y es que al final la estética también mejora la autoestima.

¡Un placer conocerte José Mari, y gracias a todo el equipo!

¡Hasta la siguiente publicación! ¡Estad atentos!

¡Nos vemos!

2 Comentarios
  • marta
    Publicado el 11:17h, 14 enero Responder

    Yo era absolutamente reacia a ponerme aparato. Pero cuando entiendes la importancia (más allá de la pura estética) de mantener una buena alineación y mordida, y ves cómo ha evolucionado la ortodoncia (me parece ciencia ficción), di el paso en esta consulta. ¡Ya os contaré dentro de un año los resultados!

    • muselines
      Publicado el 11:31h, 14 enero Responder

      Seguro que tendrás muy buen resultado. Gracias Marta por tu comentario!!! 😉

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